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abr 26

Cartel de Romería de Pentecostés 2018

IMG-20180426-WA0019Reproducimos en las siguientes líneas, la presentación realizada por N.H.Dña. Alba Perera Espinosa en nuestra Parroquia de los Dolores, durante la presentación de su cartel para la Romería de Pentecostés 2018 de nuestra corporación.

“Excelentísimas autoridades civiles y religiosas, Hermano mayor y Junta de Gobierno de la Fervorosa Hdad. de Ntra. Sra. del Rocío del Cerro del Águila. Ilustre pregonero, queridos hermanos en Cristo y en la devoción rociera, familia, amigos todos…Muy buenas tardes.

Quisiera comenzar agradeciendo a nuestro Hermano Mayor y su Junta de Gobierno la confianza que han depositado en mí para realizar el cartel que anuncia el acto más importante desarrollado anualmente por nuestra hermandad: el “pregón visual” que proclama los felices días de romería que están por venir.

Como se habrán dado cuenta, la ingenuidad de esta acuarela pretende evocar los dibujos infantiles que muchos de nosotros hemos realizado en algún momento de nuestra niñez. Es, precisamente, la infancia la que protagoniza la imagen y junto a ella, el recuerdo a nuestros mayores, nuestros tíos, nuestros padres, nuestros amigos, aquellos que sembraron en nosotros la semilla de esta devoción que hoy vertebra nuestras vidas.

El transcurso del tiempo que se desarrolla dentro de una hermandad, el gran movimiento que hay en ella durante los 365 días del año y el esfuerzo que requiere llevar a cabo todos los detalles que supone una nueva romería me hace sentir cada día que el Rocío es Vida y como Vida, el Rocío se encuentra en cualquier lugar: en la impaciencia e ilusión de un niño (y no tan niño) cuando se va acercando la fecha, en el bastón que alcanza el suelo dando compás cada navidad, en las historias que cuentan los más mayores de mi hermandad de aquellos tiempos de oro, en los rincones de fe que acompañan un buen café entre amigos en el salón de una casa cualquiera… Pero siempre ante la mirada de ella.

Entre mis trazos de colores y, ejerciendo el mismo efecto que este paspartú verde hace a mi cartel, apareció un breve cuento; palabras de un amigo que llenan de color un día tan especial como hoy:

Sentada, inclinada sobre una vieja máquina Singer se encuentra la abuela cosiendo. Balancea hacia adelante y hacia atrás sus cansados pies para dar más velocidad a una aguja que entra y sale a duras penas por la tersa tela de percal. Su nietecilla la mira embobada, está en ese momento de la infancia en el que pensamos que todo es un juego…

Las costuras van armando la bata como si fueran sendas, caminos…se parecen a los surcos que dejan las carretas en la arena de la raya, recosidas mil veces por tantos peregrinos. No ha faltado al Rocío una sola vez. Años y años de esfuerzos, de privaciones, de “coser para la calle” con tal de llenar su “alcancía” , años dejando los trajes de los suyos para lo último.

– “Pero este año mi niña la primera”- parece decir mientras la rueda gira, como giran las saetas del reloj de la vida. La suya, en este barrio, en su “Cerro”. Con sus dos grandes amores, sus dos señoras que saben de sus secretos; de las entretelas de su alma. Su “Dolores” y su “Rocio”, ellas que llenan todos sus días como se llena la pared de sus recuerdos, con mosaicos de momentos felices que fue colgando poco a poco, Rocío a Rocío.

– “Este año voy con mi niña, con mi nietecilla chica..”

Levanta un segundo la vista y la mira, frena poco a poco dejándose llevar por la inercia del pedal de la vieja Singer agradeciendo a Dios el ver cómo crece su semilla. A través de la cancela abierta se adivina la carriola ya engalanada, preparada para ir a la romería… preparada para ir a la “Gloria”.

Este año las agujas del reloj del tiempo hilvanarán nuevas costuras en el percal de su alma. Este año se va al Rocío con su nieta y con el Cerro.

Esto, es todo lo que podéis encontrar aquí. Crecí junto a ese viejo cuadro central en casa de mi abuela sin imaginarme todo lo que ibas a significar para mí. Hoy, te doy las gracias, Rocío, por todo lo que me das.

Entre sones de guitarra, hubo quien dijo una vez: “para quererte Rocio el camino no me hace falta”. Y la verdad es que a mí me basta con sentarme a la sombra de un pino, una tarde de verano, con una sucia, por no decir repleta, prenda color celeste para entender que bajo tu manto, ROCÍO, sobran las palabras.

Muchas gracias a todos”.

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