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Proyecto acabado carreta

Valores simbólicos del proyecto de remodelación de la carreta del Simpecado de la Hermandad de Ntra. Sra. del Rocío de Sevilla – Cerro del Águila

Hace unos meses, una buena amiga, miembro de la Junta de Gobierno, me hizo llegar el proyecto de remodelación y embellecimiento de la carreta del Simpecado de la Hermandad de Cerro del Águila realizado por el artista y profesor José Manuel Bonilla. Dos cosas me llamaron la atención; la perfecta adecuación de los nuevos elementos decorativos a la carreta primigenia y la extraordinaria carga simbólica que los mismos añaden a la misma, convirtiéndola prácticamente en un “Retablo con ruedas”. Es por ello por lo que me he decidido a trazar estas líneas para analizar los valores iconográficos de una obra tan importante para una hermandad, ya que está destinada a albergar y al mismo tiempo realzar la joya más importante desde el punto de vista del arte y la devoción que esta posee; su “Simpecado”.

El diseño de raigambre neo-renacentista realizado en la década de los ochenta por Orfebrería Villarreal compuesto por balaustres labrados, tejadillo rematado en medio punto y candelabros de guardabrisas en las esquinas, se ve notablemente enriquecido y realzado por las modificaciones que propone la nueva traza de Bonilla. El lenguaje decorativo es el mismo sin que se aprecien diferencias sustanciales de estilo, enlazándose de forma coherente y hermosa los nuevos elementos a los ya preexistentes. Por su parte las adiciones y sustituciones completan e incrementan de manera valiosa el contenido simbólico de tan notable presea. Dejando de un lado el repertorio decorativo vegetal ,que integra todos los elementos, presente en casi toda la superficie de la carreta, los pilares iconográficos básicos del nuevo proyecto se basan, a nuestro entender, en la manifestación de;

-Simbología Mariana en la cara exterior del techo.

-Simbología angélica en la peana donde iría inserta la pértiga del Simpecado, en las cuatro esquinas de la cornisa que rodea el techo, en el remate del mismo y en las guirnaldas colgantes del techo del frontal, trasera y laterales.

– Simbología Floral, Animal y Heráldica en los faldones y techo

– Simbología y valores estéticos de los nuevos faroles de fanal situados en las cuatro esquinas de la carreta.

– La cara exterior del techo de la carreta es un elemento importante, si bien no se aprecia visualmente desde el suelo, si lo es desde una cierta altura; promontorios naturales que pueda ofrecer el terreno del propio camino y fundamentalmente ventanas y balcones que jalonan la salida y entrada de la misma por las calles del barrio y de la aldea y otras poblaciones por las que se transita durante la peregrinación. El nuevo diseño prevé para completar este elemento ahora inexistente el grabado en lámina de metal plateado de una estructura de tejas, en cada una de las cuales irían insertas con la misma técnica orfebre algunas jaculatorias de la letanía lauretana.

El dialogo estético entre la cara interna, ornada con los escudos de las ocho provincias andaluzas, y la cara externa huérfana de decoración en la actualidad, redunda en la exaltación de Andalucía como “Tierra de María Santísima”. El Simpecado se vería así simbólicamente cobijado y protegido por la devoción del pueblo andaluz efigiado en la heráldica de sus escudos que entona al unísono las tradicionales jaculatorias con las que se piropea a la Virgen María después del rezo del santo Rosario.

De todas las novedades alegóricas que presenta el nuevo proyecto, sin duda la más rica es el incremento de la presencia angélica en las partes reseñadas en párrafos anteriores. Bastaría recordar los pasajes evangélicos de la “Anunciación”, el “Apocalipsis” y dogmáticos como “La Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos” para justificar su presencia en un aparato o enser de culto mariano y rociero tan importante como una carreta de “Simpecado”, vértice de la devoción interna de una Hermandad. Pero por si esto fuera poco, la presencia de estos “seres” maravillosos e inmateriales goza de una extraordinaria tradición en las representaciones artísticas asociadas a la Virgen María y a la advocación del Rocío en particular. En algunas de las imágenes más antiguas de la Blanca Paloma se evidencia la presencia de ángeles formando parte del ornato de algunos elementos de su atavío (media luna bajo sus pies) y en orlas decorativas alrededor de la sagrada imagen.

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Il. Nº.1. Retablo cerámico inspirado en un grabado del siglo XVIII procedente de la colección del Vizconde de la Palma.

La iconografía angélica en el proyecto para la carreta cuenta con la disposición de;

-Dos Ángeles mancebos de bulto redondo fundidos en metal plateado. Estas dos figuras flanquean el basamento-peana abalaustrado en el que se inserta la pértiga del “Simpecado”. Aparecen en actitud genuflexa mostrándolo, o quizás sujetándolo. Podemos pensar que además de su alto valor decorativo también podrían cumplir también una función simbólica. Este tipo de representación es frecuente en las imágenes que figuran la Asunción de María a los cielos y así los podemos observar por ejemplo en la escena del referido asunto presente en el retablo mayor de la catedral de Sevilla.

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Il. Nº2. Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla. Detalle de la Asunción. Diseño de Pedro Dancart. 1482.

En el caso del nuevo proyecto la situación de las efigies angélicas coincide en la vertical con el centro del techo interior donde se sitúan los escudos provinciales con una gloria de nubes que antiguamente servía de marco a una paloma del Espíritu Santo en alusión a la conmemoración de Pentecostés. La desaparición de este elemento por motivos visuales no merma en absoluto la nueva impresión de transporte y elevación al cielo del “Simpecado” y por tanto de la imagen de la Madre de Dios a los cielos tal como sanciona el mencionado Dogma.

– Dos ángeles niños de bulto redondo, fundidos igualmente en metal plateado, semirecostados y sujetando una airosa corona real en el centro de la cara externa del techo de la carreta. Su presencia completa discurso alegórico del conjunto subrayando la majestad y realeza de la santa imagen que se halla en el plano inferior.

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Il. Nº 3. Copia Renacentista de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla.

-Cuatro Arcángeles de bulto redondo, igualmente fundidos en metal plateado y situados en las cuatro esquinas de la cornisa coincidiendo con los cuatro balaustres maestros que sustentan el techo de la carreta. En el diseño de José Manuel Bonilla aparecen tocados con garboso morrión de plumas, coraza, volado faldellín, escudo ovalado y espada de fuego.

Los Arcángeles representan el nivel superior de las jerarquías, coros o triadas angélicas referidas en los escritos del teólogo y místico bizantino Dionisio Areopagita, una de las fuentes fundamentales para conocer la naturaleza de estas inmateriales criaturas. A lo largo de la historia de la iglesia, sabios y teólogos han discutido sobre su existencia, género, denominación e incluso su ministerio dentro del contexto devocional del cristianismo. Serán los Concilios de Aquisgrán en el 789 y el posterior de Trento 1545/63, los que reconocieran apenas los nombre de tres arcángeles; Miguel, Gabriel y Rafael. Por ser los únicos citados en los libros canónicos de la Biblia, tanto del Antiguo, como del Nuevo Testamento. Con todo, el pueblo cristiano siguió profesando una especial simpatía por estos seres. La religiosidad tradicional española, a pesar de la censura de la iglesia, supo valorar sus posibilidades piadosas y estéticas rescatando sus nombres primitivos e incluso creando nuevas iconografías para los aceptados y alguno de los no reconocidos por la ortodoxia católica.

Los arcángeles pueblan retablos, pinturas, bordados, piezas de orfebrería, pasos procesionales y un sinnúmero de manifestaciones plásticas del renacimiento y del barroco patrio en general y el hispalense en particular. Además, su vinculación mariana está suficientemente acreditada, dado que dos de “admitidos” por la iglesia (Gabriel y Miguel), lo son precisamente por ser citados junto a la Virgen en Evangelio de San Lucas y en el Apocalipsis de San Juan. A estos se uniría Rafael (mencionado en el libro veterotestamentario de Enoc) y el apócrifo Uriel.

Ha sido comentada la similar conformación plástica dada por el autor a las cuatro figuras (capitanes las milicias celestes), aunque podrían individualizarse grabando sus nombres en la superficie convexa del escudo que portan. Antiguas tradiciones literarias les adjudican motes y leyendas latinas que podrían labrarse enteras o a través de sus iniciales en el mismo lugar;

Arcángel Miguel: “QUIS SICUT DEUS”. “QSD”. “Quien como Dios”.

Arcángel Gabriel: “FORTITUDO DEI”. “FD”. “Fortaleza de Dios”.

Arcángel Rafael: “MEDICINA DEI”. “MD”. “Medicina de Dios”.

Arcángel Uriel:”IGNIS DEI”. “ID”. “Fuego de Dios”.

El autor del proyecto los compone a través de una estética cuyo origen estaría en el manierismo italiano enriquecido con las propuestas barrocas de artistas hispalenses.

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Il. Nº 4. Arcángel San Miguel. S XVII. Luisa Roldán (La Roldana)

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Il. Nº 5. Arcángel, S. XVII Juan de Espinal.

– Cabecitas aladas de Querubines sosteniendo las guirnaldas que penden de la cornisa en sus cuatro caras y que en la actualidad son sustentadas por águilas de alas explayadas. Aunque su función es fundamentalmente decorativa, no se nos escapa que completarían adecuadamente la alegoría angélica del conjunto. Ya que esta candorosa representación está igualmente vinculada a la Madre de Dios y especialmente a la devoción rociera, disponiéndose en pinturas, retablos, simpecados, carretas, azulejos…

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Il. Nº 6. Retablo Mayor del Santuario de la Virgen del Rocío. Almonte, (Huelva). 1996/2010. Proyecto de Juan Infante Galán. Talla de Manuel Carmona.

El nuevo diseño de la carreta también es rico en elementos simbólicos de carácter floral y animal, alegorías de carácter cristológico, mariológico y heráldico.;

– Jarras de azucenas en situadas en el centro de las cornisas laterales coincidiendo en la vertical con los varales centrales de las mismas. Este elemento iconográfico es el mejor identificable por parte de los fieles, representa la pureza y la perfección de Nuestra Santa Madre y su utilización en representaciones marianas se acredita desde antiguo. Es muy frecuente emplearlas también como remate decorativo de arquitecturas y obras de orfebrería relacionadas con su culto.

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Il. Nº 7. Giralda de Sevilla. Remate del cuerpo de Campanas. S.XVI. Luis de Vargas y Hernán Ruiz.

– Águilas esquineras en los faldones de la carreta y soportes heráldicos en la clave de los arcos delantero y trasero del perfil del techo de la carreta.

La considerada como reina de las rapaces aglutina un triple valor icónico en el proyecto. Sin duda el primero de ellos se relaciona con el topónimo que da nombre al barrio sevillano y a su congregación rociera; Cerro del Águila. Así se denominaba en el pasado al elevado lugar sobre el que se asentó parte del ensanche de la capital hispalense, hábitat natural de las mencionadas aves. El águila además forma parte el timbre heráldico de la hermandad ya que campea sobre los escudos del Espíritu Santo, del Cabildo Catedralicio de Sevilla, Parroquial, etc.

Por otro lado, la condición simbólica de carácter teológico también está presente en su representación y queda ratificada incluso desde la redacción de los salmos; “Tu juventud se renovará como la del águila” Sal. 102:5. Sancionando su valor alegórico como fuente de renovación, regeneración espiritual e inmortalidad identificándola incluso con la Resurrección de Cristo. La altura de su vuelo lo relaciona con la Ascensión y su cercanía al fuego del sol, al que puede mirar sin deslumbrarse, con las llamas renovadoras del Espíritu Santo.

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Il. Nº. 8. Iconología. Cesare Ripa. 1593. “SINGA FORTIUM”.

El águila es igualmente una de las figuras principales de la ciencia heráldica. En el nuevo proyecto de carreta, dos águilas de diseño valiente (alas semiexplayadas, plumas descubiertas, cola abierta y cabeza dispuesta de frente) portan en su parte ventral escudos de forma ovalada donde irían grabados los blasones de la Hermandad y el anagrama de María. En el vehículo actual existe una notable presencia de esta representación; frente y laterales sujetando guirnaldas y escudos. No obstante, su disposición y tamaño los convierte en invisibles y en algún caso, desproporcionados. Pensamos por tanto que la supresión de las piezas aligeraría el cierto “empacho rapaz” del que adolece en estos momentos. En cambio el protagonismo que les da la nueva traza las destacándolas únicamente en el centro de la delantera y trasera del techo las hace visibles y les da una notoriedad razonable.

Hemos dejado para el último lugar el análisis de estilo de los nuevos elementos de iluminación y también su valor simbólico dentro del conjunto. No se puede negar que cambian de manera sustancial la imagen ya conocida de la carreta y aportan un carácter y una personalidad que la convierten en única e inconfundible a la vista. La originalidad es un valor que distingue el lenguaje propio de cada hermandad, que la hace reconocible, que la caracteriza frente a las demás. Los “Faroles de Fanal” conquistan este reto frente a los “comunes” candelabros de guardabrisas que hoy decoran las esquinas. El diseño de Bonilla aporta además unas líneas de tipo naval que las aleja claramente de los faroles de “paso de misterio de Semana Santa” con los que se los podría relacionar a priori.

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Il. Nº 9.Fanales turcos apresados en Lepanto. S.XVI. Palacio del Marqués de Santa Cruz.Madrid.

Se podría argumentar en la defensa de la “novedad” afirmando que muy probablemente los primigenios vehículos de de tiro preparados para el camino irían alumbrados por faroles. Pero será su apariencia marinera la que estaría más cerca de su conformación real. La tradición náutica del pasado ubicaba faroles en la popa de las naves más importantes de una flota para marcar su situación en la oscuridad y la niebla. Igualmente servían para mantener la vigilancia del timón durante la navegación nocturna y pautaban el rumbo náutico del resto de los bajeles. Los antiguos “Mareantes” de Sevilla seguro conocían este histórico instrumento de navegación que incluso llegó a donarse como exvoto a iglesias y catedrales cuando se expoliaban al enemigo en acciones de guerra. Los cuatro fanales de metal plateado del nuevo proyecto de la carreta han sido diseñados bajo estos principios. Asentados sobre gallardos basamentos abalaustrados, su perfil troncocónico, remarcado por la rectitud de las facetas de cristal que los componen, asciende hasta unirse en un brillante vértice de remate. Logran despejar el hueco visual en el que se ubica el “Simpecado”, hoy confusamente poblado por los voluminosos y ensortijados tallos de los “candelabros de guardabrisas”. Con la sustitución se conseguirá un efecto de iluminación novedoso y estético al agrupar un buen número de luces en su interior creando la sensación de ascua resplandeciente, multiplicando los reflejos y destellos de las velas. La Carreta se convertiría simbólicamente en la “nao capitana” de la Hermandad y los bueyes en su mascarón de proa. Estas cuatro linternas se convertirían en el faro que guía al peregrino por un sendero trazado por la devoción a la Blanca Paloma. Rumbo, sendero, camino, que como las antiguas rutas marineras, están trazadas en el corazón de los romeros para, por fin, llegar a la “bahía” marismeña y hallar el puerto seguro de ofrece siempre la Virgen del Rocío.

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Il. Nº9. Fanales de Popa. Galera española S.XVII.

El reto que propone el nuevo proyecto es arriesgado, el miedo al cambio, consustancial al ser humano y las adversas circunstancias que nos paralizan actualmente no debieran ser inconvenientes para llevarlo a cabo. La recompensa es grande; servir y dar mayor dignidad, si cabe, al cofre que guarda la alhaja más rica que posee toda hermandad, su “Simpecado”. Como se ha demostrado, todos los elementos que lo componen tienen su razón de ser desde el punto de vista simbólico y además se señalan por su originalidad y belleza. Os animo a llevarlo a cabo haciendo vuestro el lema de un santo tan mariano como San Bernardo; para ELLA, para la Reina de Nuestros Corazones…“TODO ES POCO”.

 

Ángel-Mario López-Barrajón Barrios.

Historiador del Arte. Prof. de la Universidad Pontificia de Comillas UDEMA. Madrid.