Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En esta se resumen nuestras Colonias. Ese abrazo sincero buscando refugio y mostrando agradecimiento; esas lágrimas sentidas de cariño ante la despedida después de una semana intensa de vivencias; esa entrega a los demás sin importar su procedencia, su credo o el color de su piel; ese grupo excepcional de jóvenes entregando su tiempo y su esfuerzo por esos niños… Todo eso son nuestras Colonias.
Esta obra social mayúscula, dadas las dimensiones de nuestra Hermandad, es un tesoro incalculable que debemos proteger y fomentar. Nuestras Colonias representan un oasis en la rutina de estos niños, que por unos días se sienten los reyes, rodeados de atenciones y, sobre todo, de amor desinteresado. El mismo que reciben de vuelta y ampliado nuestros voluntarios.
Más allá del bienestar que les proporcionamos a estos niños, nuestras Colonias representan para nuestros jóvenes una impresionante escuela para la vida donde aprender valores: trabajo, esfuerzo, disciplina, compañerismo, solidaridad… La oportunidad de conocer en primera persona otras realidades, alejadas muchas veces del confort que afortunadamente disfrutan en sus vidas, sin duda ensancha sus mentes y sus corazones, haciéndolos mejores personas.
Como Hermano Mayor, tras esta intensa semana, no puedo estar más orgulloso de este equipo y del trabajo que han realizado. Sólo me cabe felicitarlos y darles la enhorabuena a todos, de la primera al último. Coordinadores, monitores, staff, personal de cocina, limpieza, sanitarios, colaboradores externos… Una maquinaria engrasada y funcionando gracias al motor que representan nuestros Diputados de Caridad y Juventud. Del corazón me sale un enorme ¡GRACIAS!
Y todo este torrente de vivencias lo ponemos a las plantas de nuestra Señora del Rocío como ofrenda, en agradecimiento por su protección. Que Ella, inspiradora de su esfuerzo y altruismo, derrame sobre cada uno de ellos su gracia y que el Divino Pastor les conceda los mayores dones.
¡Viva la Virgen del Rocío!
¡Viva el Pastorcito Divino!
¡Y que vivan las Colonias Infantiles Solidarias del Cerro!
Vᴜᴇsᴛʀᴏ Hᴇʀᴍᴀɴᴏ Mᴀʏᴏʀ
𝑀𝑎𝑛𝑢𝑒𝑙 𝐺𝑎𝑟𝑐𝑖́𝑎 𝑁𝑒𝑔𝑟𝑒𝑡𝑒

